Para Carmen
Carmen, si ves que va para largo lo del jardín, echale una miradita a las flores silvestres que yo me encuentro en mis paseos.
Las amapolas frágiles que mueven sus pétalos al viento como una falda de chicuela.
Las margaritas de nuestra niñez y adolescencia: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere. ¡Me quiere!.
El cantueso con su aroma fresco.
Las retamas, arbustos desprovistos de toda belleza, que sin embargo se llenan de flores amarillas de olor dulzón.
Y esta mínima florecilla de cinco hojas perfectas. Tan humilde y sola.
Pues para tí. Sólo son bonitas allí, en el campo. En la libertad de su corta vida.
Las amapolas frágiles que mueven sus pétalos al viento como una falda de chicuela.





Etiquetas: De flores
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