Desencuentro

Verdaderamente me parecía que, incluso, torcía la cabeza a modo de saludo. Sin embargo, la segunda cigüeña pasó de largo y la otra ni se inmutó.
Fue bastante entretenido observar los movimientos de estos pajaritos. Porque la que está quieta sobre el tejado llevaba un buen rato oteando el horizonte como si realmente hubiera quedado con alguien y se impacientara. Yo no era la única curiosa porque el bichito parecía estar realmente interpretando un papel allí subida.
Dicen los entendidos que este año hay más cigüeñas que otros años. No lo entiendo porque todavía se siente frío.
Etiquetas: Paisajes
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home