Una sorpresa en el paseo
Pero ningun día es igual. Y hoy al dar la vuelta a la esquina me encontré con una escena que jamás había visto aquí
Una luz como colgada de no sé donde, como de la oscuridad. Y tardé un ratito en darme cuenta que era el reloj de la catedral.
Nunca lo había visto funcionando ni iluminado, parecía como sacado de un cuento de misterio.
Ahora entiendo porque Ávila me ha parecido, algunas veces, suspendida en el tiempo.
Espero que sea una metáfora de una nueva vitalidad para los abulenses de siempre y para los adoptados como yo.
Abrazotes.
Etiquetas: Curiosidades
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