
El puerto de La Paramera no es el más alto, ni el más nevado, ni el más hosco y duro en la sierra de Ávila. Llegas a él y a ambos lados de la carretera unas planicies rapadas y erosionadas por el viento te cortan casi la respiración.
Ayer, de camino a Cebreros, nos paramos un momento porque el atardecer era grandioso. Y aún a riesgo de que nos llevara el viento, pudimos sacar estos momentos.

Y aunque mi cámara parece que me va a dejar pronto, todavía puedo recoger algunos sitios especiales. Como éstos.

Tienen cara de frío, pero desde lo virtual no se siente.
Etiquetas: Naturaleza
1 Comments:
Que conste que había hecho un comentario la semana pasada sobre lo gélido que se ve el paisaje y que no nos quejemos, que estaba nevando, al fin!!.
Algo pasaba con Blogger que no dejaba entrar.
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Unknown, at 8:46 p. m.
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