La crisis

Pero he podido constatar que no somos los únicos. También ocurre en escalas públicas, como por ejemplo una caja de ahorros. Aquí está el cajero de una de las sucursales de Caja Madrid. Llevan en obras siglos, eso sí, todo público. Transparencia ante todo: las mesas, los papeles, los ordenadores. Y ahora ya, el cajero, que presenta esta apariencia.
A mí no me da seguridad. ¿Aquellos viejos calcetines serán más seguros? ¿Tal vez el colchón?
Menos mal que Santa Nómina no regala mucho.
¿Será verdad que la crisis nos ha alcanzado?
Abrazotes
Etiquetas: Curiosidades
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